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lunes, 10 de agosto de 2015

El arco y la lira

Ha habido libros que me han dado éxtasis en demasía, y uno de ellos es el escrito por el único Premio Nobel de Literatura para México, el señor Octavio Paz (1990), titulado como "El arco y la lira". El siguiente es el fragmento inicial de la obra, con el que deduje que sería una grandiosa obra, que por supuesto no dió a deber, y que es un placer compartirla a ustedes. Esto es, en palabras de Paz, lo que es la poesía. Un glorioso arte.

Poesía y poema
"La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior. La poesía revela este mundo; crea otro. Pan de los elegidos; alimento maldito. Aisla; une. Invitación al viaje; regreso a la tierra natal. Inspiración, respiración, ejercicio muscular. Plegaria al vacío, diálogo con la ausencia: el tedio, la angustia y la desesperación la alimentan. Oración, letanía, epifanía, presencia. Exorcismo, conjuro, magia. Sublimación, compensación, condensación del inconsciente. Expresión histórica de razas, naciones, clases. Niega a la historia: en su seno se resuelven todos los conflictos objetivos y el hombre adquiere al fin conciencia de ser algo más que tránsito. Experiencia, sentimiento, emoción, intuición, pensamiento no dirigido. Hija del azar; fruto del cálculo. Arte de hablar en una forma superior; lenguaje primitivo. Obediencia a las reglas; creación de otras. Imitación de los antiguos, copia de lo real, copia de una copia de la idea. Locura, éxtasis, logos. Regreso a la infancia, coito, nostalgia del paraíso, del infierno, del limbo. Juego, trabajo, actividad ascética. Confesión. Experiencia innata. Visión, música, símbolo. Analogía: el poema es un caracol en donde resuena la música del mundo y metros y rimas no son sino correspondencias, ecos, de la armonía universal. Enseñanza, moral, ejemplo, revelación, danza, diálogo, monólogo. Voz del pueblo, lengua de los escogidos, palabra del solitario. Pura e impura, sagrada y maldita, popular y minoritaria, colectiva y personal, desnuda y vestida, hablada, pintada, escrita, ostenta todos los rostros pero hay quien afirma que no posee ninguno: el poema es una careta que oculta el vacío, ¡prueba hermosa de la superflua grandeza de toda obra humana!"


lunes, 13 de julio de 2015

El momento más feliz de la vida

Pareciendo una continuación de la anterior publicación, ahora les presento un fragmento de otro de los libros escritos por el Nobel del 2006, el turco Orhan Pamuk. "Masumiyet Müzesi (Museo de la Inocencia)" contiene los siguientes párrafos los cuales están en el idioma original de la obra, en turco, y la correspondiente traducción en español. Palabras tan maravillosas que incitan al lector a ir descubriendo cada instante que se ha vivido, y denotando sin duda alguna que es un placer el estar viviendo cada momento. Disfrútenlo.


"Böylece hayatımın en mutlu anı dediğim şeyi yaşamaya başladık… Aslında kimse, onu yaşarken hayatının en mutlu anını yaşadığını bilmez. Bazı insanlar kimi coşkulu anlarında hayatlarının o altın anını “şimdi” yaşadıklarını içtenlikle (ve sık sık) düşünebilir ya da söyleyebilirler belki, ama gene de ruhlarının bir yanıyla bu andan da güzelini, daha da mutlu olanını ileride yaşayacaklarına inanırlar. Çünkü özellikle gençliğinde, hiç kimse bundan sonra her şeyin daha kötü olacağını düşünerek hayatını sürdüremeyeceği gibi, insan eğer hayatının en mutlu anını yaşadığını hayal edebilecek kadar mutluysa, geleceğin de güzel olacağını düşünecek kadar iyimser olur.
Ama hayatımızın, tıpkı bir roman gibi artık son şeklini aldığını hissettiğimiz günlerde, en mutlu anımızın hangisi olduğunu benim şimdi yaptığım gibi hissedip seçebiliriz. Yaşadığımız bütün anları içerisinde neden bu anı seçtiğimizi açıklamak da, kendi hikâyemizi bir roman gibi yeniden anlatmayı gerektirir elbette. Ama en mutlu anı işaret ettiğimizde, onun çoktan geçmişte kaldığını, bir daha gelmeyeceğini, bu yüzden bize acı verdiğini de biliriz. Bu acıyı dayanılabilir kılan tek şey, o altın andan kalma bir eşyaya sahip olmaktır. Mutlu anlardan geriye kalan eşyalar, o anların hatıralarını, renklerini, dokunma ve görme zevklerini bize o mutluluğu yaşatan kişilerden çok daha sadakatle saklarlar."

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"En realidad nadie sabe que está viviendo el momento más feliz de su vida mientras lo vive. Puede que haya quienes piensen o digan sinceramente (y a menudo) en ciertos momentos de entusiasmo que están viviendo “ahora” ese instante dorado de sus vidas, pero, a pesar de todo, con parte de su alma creen que más adelante vivirán momentos más hermosos y más felices. Porque, especialmente en la juventud, de la misma forma que nadie puede seguir viviendo si piensa en que a partir de ese momento todo va a ir a peor, si uno es tan dichoso como para imaginarse que vive el momento más feliz de su vida, es lo bastante optimista como para pensar que el futuro también será hermoso.
Pero en los días en que sentimos que nuestra vida, como si fuera una novela, ha adquirido por fin su forma definitiva, podemos percibir y seleccionar, como hago yo ahora, cuál ha sido nuestro momento más feliz. Explicar por qué escogemos ese momento concreto de entre todos los que hemos vivido requiere que narremos de nuevo nuestra historia como una novela, por supuesto. Pero también sabemos que en cuanto señalemos el momento más feliz hará mucho que este habrá quedado en el pasado, que no volverá nunca más y que, precisamente por eso, nos producirá dolor. Y lo único que puede hacernos soportable dicho dolor es poseer algún objeto perteneciente a ese instante dorado. Los objetos que nos quedan de los momentos felices guardan con mucha más fidelidad que las personas que nos hicieron vivir esa dicha el placer de su recuerdo, sus colores, sus impresiones táctiles y visuales."


"White Birches" de Leonid Afremov

domingo, 12 de julio de 2015

Estambul: Ciudad y recuerdos

Leía hace un tiempo al ganador de premio Nobel de Literatura del 2006, al turco Orhan Pamuk, su obra titulada "Estambul: Ciudad y recuerdos", del cual deseo compartirles un pequeño fragmento de su obra. Sin duda un breve pero significativo acercamiento a lo que representa Estambul, y lo que se llega a vivir en esa mágica ciudad.


"Cada vez que empiezo a hablar del Bósforo, de Estambul, de la belleza de sus calles oscuras o de su poesía, una voz interior me previene de que no debo exagerar la belleza de la ciudad en que vivo para no ocultarme a mí mismo las carencias de la vida que llevo en ella, tal y como les ocurría a los escritores de generaciones anteriores a la mía. Si la ciudad nos parece hermosa y mágica, así debe ser nuestra vida. [...] El escritor que sea capaz de notarlo en lo más profundo de su alma con una sensación de culpabilidad, cuando toque fondo por la amargura y el estado ruinoso de la ciudad, debe hablar de la luz misteriosa que proyectan en su vida; y cuando se deje llevar por la belleza de la ciudad y del Bósforo debe recordar la miseria de su propia vida y cómo no le atañe en lo más mínimo el ambiente feliz y victorioso de una ciudad que ha quedado en el pasado."


Arriba, palacio de Hatice, madre del sultán Mehmed IV, en Ortakoy, barrio de la orilla europea del Bósforo. Abajo, vista de la plaza de Tophane, en el distrito de Beyoglu, con “pelea entre barqueros” incluida. Ambos son grabados antiguos del libro Voyage pittoresque de Constantinople et des rives du Bosphore (“Un viaje pintoresco por Estambul y las riberas del Bósforo”), de Antoine-Ignace Melling (1763-1831).

sábado, 11 de julio de 2015

Creo en mi corazón

Gabriela Mistral, quizá la más grande poetisa de Chile y de toda Latinoamérica. Fue la primera, y hasta el momento, la única latinoamericana ganadora del premio Nobel de la Literatura (1945). Aquí les muestro uno de esos magníficos poemas. Orgullo chileno.

Creo en mi corazón


Creo en mi corazón, ramo de aromas 
que mi Señor como una fronda agita, 
perfumando de amor toda la vida 
y haciéndola bendita. 

Creo en mi corazón, el que no pide 
nada porque es capaz del sumo ensueño 
y abraza en el ensueño lo creado: 
¡inmenso dueño! 

Creo en mi corazón, que cuando canta 
hunde en el Dios profundo el franco herido, 
para subir de la piscina viva 
recién nacido 

Creo en mi corazón, el que tremola 
porque lo hizo el que turbó los mares, 
y en el que da la Vida orquestaciones 
como de pleamares. 

Creo en mi corazón, el que yo exprimo 
para teñir el lienzo de la vida 
de rojez o palor y que le ha hecho 
veste encendida. 

Creo en mi corazón, el que en la siembra 
por el surco sin fin fue acrecentando. 
Creo en mi corazón, siempre vertido, 
pero nunca vaciado. 

Creo en mi corazón, en que el gusano 
no ha de morder, pues mellará a la muerte; 
creo en mi corazón, el reclinado 
en el pecho de Dios terrible y fuerte.

Gabriela Mistral

"El amor es lento" de Pául Sánchez